Espuela de Oro al “Prieto” Ibarría
Aquí con parte de su gran familia, don Miguel Ibarría.
www.expresocharro.com
ADAN LEYVA
Puerto Vallarta, Jal.
06 / SEPTIEMBRE / 2017
Entre Piales y Manganas
Merecido, el Galardón
Rogelio Álvarez Artífice
El Jagüey logró el Cetro

El dinero no hace la felicidad, pero la compra ya hecha”

Corría el año de gloria de 2010, cuando los charros de Vallarta, los “patasalada” pues, tuvieron a bien celebrar su 63 aniversario y lo hicieron con todas las de la ley, con un torneo a donde invitaron a todos los charros amigos y también a los que no.

Este año llegamos a los 70 años de fundación y con la pena de que don Miguel “Prieto” Ibarría, se encuentra muy delicado de salud, cae una semana y recae la otra, pero se levanta y deja el hospital para estar en su casa y así tiene varios meses.

El caso es que en aquel torneo el yerno de su hijo Daniel, Rogelio Álvarez, quien en ese tiempo fungía como tesorero de la Federación Mexicana de Charrería, fue quien vino a entregarle la máxima presea que puede ganar un charro, la “Espuela de Oro” y aquí la reseña de hace ya siete años.

Los charros del Rancho El Jagüey, que comanda Pedro González Cruz, fueron los campeones del Torneo del 63º Aniversario de los Charros de Vallarta que se realizó en el lienzo charro Miguel “Prieto” Ibarría en Mayo del pasado 2010.

Ellos con 288 puntos, le ganaron a los Charros de Vallarta (265), a los de Valle de Matatipac (223) y a los de Hacienda Serena que sólo alcanzaron a terminar con 170 unidades.
Lo más emotivo fue la entrega de la “Espuela de Oro”, uno de los máximos galardones que entrega la Federación Mexicana de Charrería a sus agremiados, a don Miguel “Prieto” Ibarría, presea que le entregó el secretario tesorero, Rogelio Álvarez. También muy emotivo fue el mensaje que le expresó su hermano el finado “Chema” Ibarría, en lo que fue su última aparición pública.

Palabras al “Prieto” Ibarría al entregarle “La Espuela de Oro”

Fue “Chema” Ibarría (qepd) quien le dedicó estas emotivas palabras: “Este día la asociación de Charros de Vallarta, A.C. se encuentra vestida con traje de Gran Gala, rindiendo merecido homenaje a quien indudablemente es el pilar central de su templo charro, el Sr. Don Miguel Armando Ibarría González.

Hablar de don Miguel es indudablemente hablar de charrería, porque desde muy joven el “Prieto” Ibarría como bien se le conoce, tuvo el liderazgo, la capacidad, la sencillez y la sensibilidad para fundar y permanecer como guía de la decana de las asociaciones de charros de esta región, la Asociación de Charros de Vallarta y ser el principal promotor de la Primera Unión de Asociaciones de Charros en Jalisco y en el país, que sirvió de ejemplo para la estructura actual de la Federación Mexicana de Charrería. A.C.

Por ello, al entregarle este merecido reconocimiento, su asociación, manifiesta en él, seguramente no sólo el sentir y la expresión de sus miembros, sino el sentir y la expresión de toda la charrería, porque Usted con gallardía, como lo hace un buen manejador de soga, comprende y nos ha hecho entender que la charrería y la vida, al igual que el floreo requiere de constantes cambios.

Reclama el agrandar o achicar la lazada según se vayan dando las circunstancias, y a veces de apretar la mano como lo hace el charro al cuajar un pial a canilla muerta o al agarrar la cola del novillo para lograr redonda de buen lado y Usted don Miguel en la charrería y en la vida, lo ha hecho con puntos adicionales.

Es por eso y no por casualidad, que hoy estemos festejando también el 63º Aniversario de la Asociación de Charros de Vallarta, porque Ud. la ha sabido conducir con ley.

Con la ley del que es respetado, pero no temido. Con la ley del que ordena, porque sabe hacer lo que exige, pero sobre todo porque en su mando siempre escuchamos la voz de un hombre limpio y de un hombre honesto y sentimos la mano a la vez suave o firme de un hombre cabal.

La voz y la mano de un completo charro como lo es Usted don Miguel Armando Ibarría.

Pero hoy en este homenaje, permítame reconocer también a quien siempre ha estado a su lado. A quien siempre comprendió porque desde siempre supo, de las difíciles tareas de una familia de campo. A su señora esposa Doña Celsa López de Ibarría, a “Mari” como cariñosamente la conocemos, quien junto con usted entendieron que un charro, o una escaramucera no sólo se forja en el lienzo o en el campo.

Que un verdadero charro se distingue por esos valores eternos y universales que sólo se maman en casa.

Valores que ustedes dos supieron, con su ejemplo, entregar a todos sus hijos. Desde Daniel hasta “Chema”, desde “Lucha” y Lupita y a “Chito”, a Felipe y a Juan Ramón, para formar todos, una dinastía charra que ha producido y seguirá produciendo frutos a través de sus nietos y bisnietos y eternamente en sus descendientes, como eterna deberá de ser la gratitud por todo ello, que la charrería deberá tener por Usted don Miguel Armando Ibarría.

Felicidades y que Dios los bendiga y les permita muchos felices años para bien de la charrería”.



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