Confesiones de La Menudencia
Las Andanzas de Rafael Ramírez Michel.
www.expresocharro.com
CARLOS SANCHEZ MARISCAL
Guadalajara, Jal.
24 / FEBRERO / 2018
Hasta las Trancas
Más de 60 años y Tiene Experiencias
Palmarés dorado en más de 3 Décadas
El y la charrería en paz, pero tiene más

Rafael Ramírez Michel está cerca de los 63 años de edad y desde los 14 se dedicó al Deporte Nacional, pasión que heredó de su padre don Francisco Ramírez Estévez y de sus tíos Nicolás, Sixto e Inés Ramírez.

Hoy en día tiene criadero de caballos, como el “Rey Rojo”, el “Soñador” y “Pichón”, además de ser el entrenador ó técnico de varios equipos y hasta instructor de charros del mañana.

Desde 1968 empezó su peregrinar en las Escuelas de Charrería y desde los 13 años ya daba clases, lo que empezó como hobbie ahora es su pasión y no es celoso, porque le gusta compartir sus experiencias.

Sobre cinco ejercicios basa su método de enseñanza y que es más práctico, muy poco teórico, donde comparte sus experiencias con niños de seis años en adelante.

Palmarés dorado. De sus logros más importantes en la charrería, destaca que “Estamos en paz y muy agradecidos, porque hice lo que pude lograr, mismo que disfruté al máximo, tanto en jineteos de toro y yegua, así como paso de la muerte. En soga también destacó, sobre todo con el “Tirón del Ahorcado” en las manganas a pie, donde era un deleite verlo tirar.

-¿Qué te faltó ganar?

“Nada, porque el último toro que me tumbó fue aquél Satélite que muchos recordarán y que me mandó al suelo, cuando sólo tenía 15 años. Montaba 10 toros en promedio por semana y me decían que no llegaba de jinete a los 18 años, habiendo llegado casi a los 30, aunque en Colima entré en el Capacha, en el 2003, donde quedé cuarto lugar”, habiendo entrado a varios Capachas y de los que sólo ganó uno.

Suspiros, muchos suspiros. En 1986, como con memoria fotográfica, Rafael recuerda que “Fue memorable aquel año de 86 y luego en Aguas, contra Andrés Aceves y Alejandro Pedrero. A este último le gané, pero perdí por dos puntos, cuando un arreador lo agarró del fajó y lo aventó al pescuezo, pero no me gusta discutir”.

En Los Ángeles, California, Jorge Quiñónez me invitó y tuvo la fortuna de ganar ese evento, habiendo sido monarca nacional con Triángulo de los Arenas una vez y varios con Charros de Jalisco, además de algunos títulos individuales, en toro, yegua y paso.

Logró el tricampeonato consecutivo de los 70s y el cetro que compartió en Charro Completo con “Cuquis” Aguilar, en el lejano 1986.

Paso por equipos como Charros de Jalisco, Tres Potrillos, Nuevo Laredo, Arboledas de Cocula, Los Encino y Arrieros de Valle Grande, entre otros más.

-¿Qué momentos emocionantes viviste?

“Muchos, sobre todo cuando me ponían toros difíciles y mi gusto era dominarlos. Aparte me tocó jinetear a lo mejor que había en el país e impuse record, con jinete que no tuve caídas y destaqué en selectivo y varios nacionales”.

Herencia divina. Giras hizo por China, Estados Unidos y España, así como por Centroamérica, habiendo conocido grandes personalidades y entre los que están varios presidentes de la República e incluso a los Reyes de España.

¿El charro nace o se hace?

“El charro ya lo trae en la sangre y ese lo tienes de herencia, pero se debe inculcar a las nuevas generaciones. En el rancho me tocaba montar becerros desde los siete años y aunque me pegaban porque no me subía, ya después no me bajaban de los toros”.

Anécdotas tiene muchas, pero se las guarda, aunque una vez acomodó un caballo que manejaba sin freno y con las puras piernas. Le gustaría hacer un libro con muchos momentos charros, donde habría de todo un poco, aunque sería a mediano plazo.

Le ocupa y le preocupan las nuevas generaciones. Él ha sido modelo charro y le gusta vestir elegantemente, lo que porta con orgullo.

Su hijo mayor juega al futbol profesional y sus triates entraban a la charrería hace años, aunque “La Menus” practicó también karate y boxeo.

Nuevas generaciones. Rafael Ramírez Michel vive el presente, porque el ayer ya se fue y no sabe si el mañana llegará.

Tiene carisma y todo lo que sabe lo gusta compartir con las nuevas generaciones, porque es algo que le nace y que como la dignidad, no tiene precio.

Es un romántico de la charrería y le gusta hacer lo mejor que se puedan las cosas.

Le tocaron toros “jugados” y limpios, pero siempre le gustó la monta de toro y yegua, habiendo dado un título a Jalisco que se ganó por dos puntos.

“La Menudencia” apodado así por pequeño en sus años mozos, sabe que hay mucho que hacer y ahora da clases en Tecalitlán, Amatlán de Cañas, Tapalpa y lo solicitan en Ahualulco, habiendo dado cátedra también en Etzatlán.

Y como siempre termino a mi manera, recordando que “No tiene la culpa el pulque, sino el que lo bebe”.

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