Legado de Don Carlos Sánchez Llaguno
*Su imagen vive en tres Salones de la Fama
*Un charro de leyenda en toda la historia
*Su gran pasión: piales, colas y manganas
Antes de hablar de don Carlos Sánchez Llaguno, uno se debe de poner de pie, porque es toda una leyenda del Más Mexicano de la Charrería y sirva este “Día del Recuerdo” como un homenaje a su carrera tan destacada, pero sobre toda que la conozcan las nuevas generaciones.
Ha sido considerado uno de los mejores charros en toda la historia y actualmente la mangana a pie “La Bigotona”, es un homenaje a tan importante legado que dejó, misma que él creó y dejó para la posteridad. Sus faenas favoritas, fueron: piales, colas, jineteos, manganas y capotear toros.
Este reportaje lo escribimos el 5 de marzo del lejano 2006, hace más de 15 años, en el Periódico 8 Columnas de Jalisco.
CHARRAZO POR LOS CUATRO COSTADOS
Él fue un charro que tiene su espacio en el Salón de la Fama de Jalisco, de la Federación Mexicana de Charrería y de la Confederación Deportiva Mexicana (CODEME).
Su nombre lo llevan dos lienzos de Jalisco, uno en la Unión Ganadera (Álamo de Tlaquepaque) y el otro en Santa Cruz del Astillero, en el kilómetro 31 de la carretera Guadalajara-Nogales en el mero Rancho el Llano de las Rosas.
Este último se fundó un 5 de febrero de 1988, con pialadero, coleadero y dos charreadas de postín.
SU PASADO Y EL LEGADO
Hijo de don Manuel Sánchez Arana y Carmen Llaguno de Sánchez, Carlos tuvo un caballito pony que le compró su papá cuando él tenía cuatro años de edad y siempre fue su gran amigo.
En 1954 cuando murió su padre, Carlos dejó dos años de competir y siempre estuvo con los “Bigotones” Charros de Jalisco.
Tuvo 16 hijos con el amor de su vida Juanita Barba, de los que nueve fueron mujeres y siete varones. De estos últimos Oscar Sánchez Barba aunque llevaba la charrería en sus venas, prefirió el sacerdocio y en la actualidad es Monseñor y muy allegado al Vaticano.
DEJÓ UN HUECO ENORME
La Asociación Carlos Sánchez Llaguno sigue más vigente que nunca y en la actualidad Germán y Gustavo el “Conejo”, hijos de nuestro personaje, la tienen con buen nivel deportivo en el Estado de Jalisco, como lo decíamos en el 2006, aunque en el 2018 Germán se adelantó en el camino, el 12 de mayo.
Pero de don Carlos Sánchez Llaguno faltaría tinta y papel para escribir su gran legado, porque fue un destacado charro y mejor amigo, según recuerda los charros del ayer y con quienes vivió muy de cerca.
Nuestro personaje nació el 20 de abril de 1921 y su luz se extinguió el 14 de abril de 1998.
Era común verlo los domingos en el palco de honor de Charros de Jalisco, donde desde hace 40 años que hay competencias todos los fines de semana, excepto en menos de 10 ocasiones: cuando murió su hermano “Tito” Sánchez Llaguno el 8 de julio de 1973, en las explosiones de abril de 1992 en Guadalajara, hace algunos ayeres cuando los “pintores” no terminaron de hacer su trabajo, entre otras más.
Allá por el año olímpico del 68 tuvo una hemiplejia y que se agravó con la diabetes, con lo cual nuestro personaje poco a poco fue perdiendo la vista y se semiparalizó del lado derecho.
LA PURA VERDAD
El poeta José Zamora Valdez publicó hace varios años un libro de los Charros de Antaño y en él hizo unos versos a don Carlos Sánchez Llaguno.
UN BUEN CHARRO
Pero bueno, en el peligro sereno;
Excelente lazador,
que se consagró de lleno al ser un gran pialador.
En su tierra tapatía, tierra de luz y alegría,
es modelo, vivo ejemplo de amor a la charrería.
Tiene el lienzo como un templo,
como santuario o altar
en qué se debe oficiar,
en alto los corazones,
para enaltecer y honrar,
nuestras patrias tradiciones.
Y como siempre termino a mi manera, recordando que “Del viejo el consejo y la norma”.








