Hace 16 Años Murió el Ing. César Tijerina

*Amigo norteño se adelantó en el viaje sin retorno

*Era el Coordinador Nacional de Charros Mayores

*En octubre pasado compusimos el mundo charro 

         Bien dicen que uno pone y Dios, dispone. San Lunes bendito, San Lunes amado y Día de la Reflexión, pero en esta ocasión empezamos con una mala noticia.

Decía lo anterior porque antes de ponerme a escribir tenía pensado el tema de la literatura, no tan basta que hay en la charrería, pero era lo que iba a desarrollar.

Y digo iba, porque cuando intentaba echar teclazos a la máquina moderna llamada lap top (computadora portátil), decidí echarle un vistazo a la prensa en general.

Tamaña sorpresa, al enterarme que se adelantó en el camino don César Tijerina González, el amigo, el ingeniero y todo un personaje de la charrería nacional y de Allende las Fronteras. ESTO SE PUBLICO A FINES DE MAYO DEL 2005, PERO HOY COBRA MÁS VIGENCIA QUE NUNCA, A 16 AÑOS QUE SE ADELANTÓ EN EL CAMINO.

Entiendo que la semana pasada estuvo en el Nacional de Charro Mayor, en Lagos de Moreno, ya que él era un entusiasta organizador de la justa reservada para mayores de 45 años y que aún gustan de “regar polilla”.

Pero se fue y como era de esperarse, sorprendió su deceso, porque se veía entero el “viejo”, como de cariño le decían algunos de sus íntimos amigos.

En lo personal, lo conocí y lo traté, con sus puntos de vista distantes, uno del otro, pero siempre unidos por la pasión del Más Mexicano de los Deportes.

CON SU MUERTE, EMPIEZA LA LEYENDA

Siempre que una persona muere, generalmente se exaltan sus virtudes, se desviven en elogios y dicen “que buena persona era”.

Lo de siempre y es que él hubiera no existe, ya se fue y ahora con su muerte empieza la leyenda.

En octubre pasado, tuve la oportunidad, la dicha de platicar con el ingeniero Tijerina y siempre con temas a futuro, sin pensar que el Supremo Caporal lo llamaría por estas fechas que hace calor, de esos que rajan la tierra.

Murió el viernes muy tarde y el sábado al filo de las 16 horas bajaron su cuerpo a su última morada, en su natal Monterrey.

Se fue César Tijerina González y con él un bagaje impresionante de experiencia charra, pero así es el destino de cada quien, como algún día lo anticipó el vate nayarita Amado Nervo cuando dijo que “El hombre, es el arquitecto de su propio destino”.

SIEMPRE COMPONÍAMOS EL MUNDO

“Mi estimado periodista”, era su saludo para el que esto escribe y la respuesta de siempre, “Hola, Inge Tijerina”.

Así empezaba la charla y se hacía eterna, a propósito, pero siempre muy ilustrativa, como eran siempre las palabras de don César.

Era un gran defensor de tradiciones tan nuestras, recio de carácter y un gran decidor de verdades, de esas que duelen, pero que son la puritita verdad.

Uno de esos tantos días, entre humeantes tazas de café o alguna bebida espirituosa de por medio, nos tocó departir con otro gran amigo como lo sigue siendo don Apolonio Ibarra.

Las horas se hicieron minutos y es que para “componer el mundo”, éramos muy buenos.

El Charro Mayor fue su pasión y tan fue, que una semana antes de su muerte, compitió con Los Encinos en el mero Lagos de Moreno y lo hizo con alma y corazón por delante, como todo lo que emprendía.

A don César, lo conocí en el lejano 1989 y desde entonces nuestra amistad fue sincera, me decía las cosas de frente y no andada soltando rumores o “borregazos” como los conocemos en el argot periodístico.

DARDOS CON AROMA DE VERDAD GRANDE

De él tendría que decir muchas cosas, pero lo mejor, fue su amistad sincera y que le hizo ganar muchos amigos, aunque por su recio carácter no a muchos les caían bien sus comentarios, salpicados de nostalgia, de  palabra con aroma de verdad grande y sobre todo derrochando lo que mejor le iba, decir las cosas o parafraseando a través de dichos o refranes.

Descanse en paz, el ingeniero César Tijerina González o como decía mi abuela Delfina Fernández Torres, no murió, sólo se adelantó en el camino, ese viaje que no tiene regreso. Pasó a mejor vida el viernes 26 de mayo del 2005.

Y como siempre termino a mi manera, recordando que “La charrería ha perdido a uno de sus soldados, pero el cielo ganó un gran charro que mandó llamar el Supremo Caporal”.

COMENTARIOS A: charrocasama@gmail.com

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