Persecución contra Católicos

*El último Virrey

*España vs España

*Entregas 22 y 23

El periodista don Alfredo Arnold fue contando brevemente la historia de la Independencia en el Mes de septiembre y gustosos la compartimos aquí en: www.wordpress-998390-5250803.cloudwaysapps.com

¡Espero que la disfruten tanto como yo!

¡Vale mucho la pena leerla!

MINUTOS DE INDEPENDENCIA

POR: ALFREDO ARNOLD

22. EL ÚLTIMO VIRREY

Don Juan O’Donojú, sevillano de padres irlandeses que se refugiaron en España durante la persecución contra católicos que emprendió Jorge I de Gran Bretaña, es conocido como el último virrey de la Nueva España. Oficialmente no lo fue, pues llegó con el nombramiento de Jefe Político Superior.

Tristemente, él y su esposa Josefa Sánchez Barriga sólo vinieron a vivir una experiencia trágica. Apenas al llegar a estas tierras, el 3 de agosto de 1821, O’Donojú fue informado del virtual triunfo de Iturbide quien lo convenció de adherirse al Plan de Iguala, lo que implicaba reconocer la Independencia de México.

Don Juan aceptó, firmó los Tratados de Córdoba y se trasladó a la capital, ordenó la retirada de lo que quedaba del ejército realista y dejó todo listo para la entrada triunfal del Ejército Trigarante.

Fue uno de los firmantes del Acta de Independencia e incluido en la Regencia, el primer gobierno oficial que tuvo la nueva nación. Doce días después, murió (oficialmente, de pleuresía).

Su viuda no podía regresar a España porque O’Donojú fue declarado traidor. El naciente gobierno de México le asignó dónde vivir y una pensión de mil pesos mensuales, pero poco a poco le retiró la ayuda, al grado que doña Josefa era una indigente cuando murió en 1842.

Don Juan vivió solamente 65 días de confusión en México; su esposa, 21 años de soledad.

23. ESPAÑA CONTRA ESPAÑA

Mientras Agustín de Iturbide cabildeaba su Plan de Iguala entre las instituciones más prominentes de Nueva España, incluida la Iglesia, el gobierno virreinal vivía momentos caóticos.

En cuestión de meses hubo cuatro virreyes: Juan Ruiz de Apodaca se fue en 1821; Francisco Novella se apoderó del cargo dos meses y medio.

Juan O’Donojú estuvo mes y medio (en acuerdo con Iturbide), y Francisco Lemaur, poco conocido, “gobernó” un año desde San Juan de Ulúa cuando México ya era independiente pero sin tener aún el reconocimiento de España.

Del otro lado del Atlántico las cosas no pintaban mejor: el rey Fernando VII estaba atrapado por Napoleón que había impuesto en el trono a su hermano José Bonaparte.

Por otro lado, mientras los españoles luchaban por sacar de su país a los franceses, las Cortes de Cádiz (única ciudad no invadida) proclamaron la Constitución de 1812, pero cuando Fernando VII recuperó el mando en 1814 desconoció dicha Constitución liberal que se había proclamado en su ausencia, hasta que en 1820 fue obligado a jurarla.

Con tantas contrariedades, ¿qué tiempo podía darse el Gobierno español de venir a defender sus colonias en América, si además pesaba la amenaza de la Doctrina Monroe de Estados Unidos contra las potencias europeas?

El Ejército Trigarante ya ni siquiera tendría que pelear, España le abrió de par en par las puertas de la independencia.

CONTINUARÁ…

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