Del “Carrusel Charro” a las Escaramuzas
*El 22 de marzo de 1953 fue la primera presentación
*Primero en el DF, pasando luego a Celaya y Jalisco
*Más vigentes que nunca, pese a todas las vicisitudes
La historia de las escaramuzas parece sacada de un cuento de hadas y aunque la mujer de a caballo sigue más vigente que nunca, justo es hacer un merecido reconocimiento a tan importante suceso hoy en el Día del Recuerdo.
Fue un 22 de marzo del lejano 1953 cuando nació lo que hoy conocemos como la Escaramuza Charra. La publicación la hicimos el año 2006 y hoy la traemos a la palestra del Más Mexicano de los Deportes, porque el tema sigue más vigente que nunca.
Historias las hay de todo tipo, pero la que más se entretejen y se acerca a la realidad, es una que hoy abordaremos. El “Carrusel Charro” –por sus movimientos- fue primero mixto y después de puras damas, para cambiar posteriormente el nombre a escaramuzas.
Los sueños del maestro Luis Ortega vinieron a revolucionar y sobre todo, a marcar la pauta de lo que hoy es la charrería con aroma de mujer, esa fragancia que le pone el olor bonito al acontecimiento deportivo, muy al margen de lo social.
Lo que empezó como un juego, meses después se hizo realidad.
COMO MENTE FOTOGRÁFICA
Hay fotos, mismas que sufren los estragos del paso del tiempo y tengo una imagen muy gravada de lo que sucedió allá por 1953, en La Nacional de Charros del D. F., donde se presentaron cuatro damitas bien ataviadas y tres apuestos chamacos charros.
La emoción y el aroma de mujer, estuvo a cargo de Lilia López Becerril, “Coco” Camacho y las Hermanas Ruiz Loredo, María Eugenia y Graciela. Con los apuestos mocetones y que derrocharon calidad en sus primeras presentaciones oficiales, estaban: Arturo Ruiz Loredo y los Hermanos Camacho, Toño y Pepe.
Se dice que Rosita Lepe fue la primera Reina de La Nacional de Charros del DF.
En los 40´s se sembró la semilla de la inquietud de que la mujer a caballo no solo encabezara el desfile, sino que ese objeto de belleza, también deslumbrara en las competencias del más mexicano de los deportes. Sin embargo, había un pero y quizás era enorme, porque aunque persiste hoy en día, pero por aquel entonces estaba más acentuado el “machismo”.
Pero el que la mujer no compita contra charros, no es reciente, tiene su historia, su intimidad y algo más. Damas que montaba a pelo como Susana Antuñano o calaban caballos en jaripeos como Malena Lucio, son apenas algunos ejemplos de lo que aquí se plasma.
HOY LA HISTORIA ES DIFERENTE
Pero abriendo los 50´s, un par de cosas marcaron a las escaramuzas y es que por aquellos días vino a México un espectáculo en que varios animales realizaban algunos ejercicios (cruces). Aquellas niñas y niños de La Nacional no se quedaron atrás y el maestro Luis Ortega Ramos fue al extranjero y pudo apreciar a la policía montada de algunos países, sacando nuevos movimientos.
Don Everardo Camacho Mora promovió con ahínco al maestro Ortega y su grupo de entusiastas pequeñines bien montados a caballo, para que al ritmo de “Las Coronelas” hicieran su primera presentación oficial.
Ya con el panorama más abierto se integró un grupo de seis damitas y desde entonces la monta a mujeriegas sigue más vigente que nunca.
El honor correspondió a: Susana Mondragón, Julieta Ramos, Lilia López Becerril, “Coco” Camacho y las hermanas Ruiz Loredo, Graciela y María Eugenia.
Después de La Nacional siguió la inquietud en Celaya con el instructor Humberto Balleza y el benefactor don Rafael Molina, mientras que en Jalisco don Victoriano Maldonado hacía lo propio.
Pero las escaramuzas actuales, no sólo son colorido y belleza, sino que su presencia también trasciende fronteras y varios elencos han sido invitadas a diversos países del orbe.
PRIMER NACIONAL DE ESCARAMUZAS
Es a partir de 1989, en el Congreso y Campeonato Nacional Charro que se jugó en el Lienzo de la Unión Ganadera Regional de Jalisco, donde se presentan por primera vez a disputar una corona.
Aunque el halago en boca propia es vituperio, pero aquel año me tocó cubrir como reportero de El Informador mi primer Nacional Charro y desde entonces estoy metidazo en el Más Mexicano de los Deportes, pero con pura charrería en los últimos tres (Lagos, Aguascalientes y con “Chente” Fernández).
Luego en Zacatecas 90 y 95, Guadalajara 93 y 98, también me tocó andar en la “talacha periodística”, la que parece no tiene fin.
Y como siempre termino a mi manera, recordando que “La lucha se hace, la suerte es la mala”.
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