Vallarta y su Toro “El Satélite”

*La Remembranza en el Paradisíaco Puerto

*Anécdotas y suspiros del “Prieto” Ibarría

*El Nacional el 2005, lo mejor de su historia

        Don Miguel “Prieto” Ibarría es toda una leyenda de la charrería vallartense y ese legado lo heredó de sus antepasados, mismo que deja a las nuevas generaciones, tributándole este homenaje en el Día del Recuerdo, que hicimos hace más de 18 años.

Siempre con una sonrisa a flor de labios y muchas anécdotas, más cuando la ocasión lo amerita. Ibarría es sinónimo de charrería, más en Vallarta, Mascota y buena parte de Nayarit, donde el ganado y la agricultura se convirtieron en el modus vivendi de esa ejemplar familia.

Se veía “arrechito” a pesar que ya andaba sobre los 70 años (en la entrega que presentamos el 19 de febrero de 2006), pero vivió con intensidad y mucha pasión la charrería, por eso don Miguel está siempre dispuesto a ayudar en lo que se le pida, con tal de estar decir más que presente.

Daniel y Felipe sus hijos también han seguido con la tradición charra y ahora sus nietos también compiten en el Más Mexicano de los Deportes.

EL VUELO. Aunque las andanzas datan abriendo la década de los 40´s, lo cierto es que el Charros de Vallarta se ha preocupado por estar en los grandes eventos y no sólo eso, sino tratar de ser protagonista.

En casi una docena de veces que han participado en Nacionales, sólo en el más reciente dieron el campanazo y no fue obra de la casualidad, porque en el estatal metieron la friolera de los 398 puntos y aunque bajaron 100 unidades para el regional, ahí lograron su boleto a la fiesta grande.

MOMENTO HISTORICO. Ya en ella, la que se jugó en la Arena Deportiva Vicente Fernández Gómez del 29 de septiembre al 16 de octubre del 2005, los vallartenses dieron mucho de qué hablar y se metieron al selecto grupo de los 18 que avanzaron a la siguiente ronda.

En dicho Nacional entraron 127 equipos y a Charros de Vallarta le tocó en suerte estar entre los avocados a la corona.

Ese entusiasmo de competir, el “Prieto” Ibarría lo dejó a sus hijos y nietos, estos últimos han seguido más vigentes que nunca. Juan Ramón y Armando, son el vivo ejemplo de ello, los responsables de llevar a buen puerto los sueños y aventuras del equipo en el periplo (viaje), que no tiene fin.

Aquí en el paradisíaco Puerto de Vallarta nos tocó saludar y platicar, largo y tendido, con don Miguel. “Prieto” Ibarría murió a mediados de septiembre del 2017.

QUE TORAZO. Ahí en las tribunas del lienzo que lleva el nombre de nuestro insigne personaje de los Lunes de Remembranza, nos tocó comentar con el “Prieto” Ibarría las andanzas de “Pajarito”, el toro volador de la Plaza México.

Ese fue el detonante para que a su mente viniera de inmediato el toro “El Satélite”, aquel que marcó época sobre todo en los 70´s. Un toro que a simple vista no inmutaba a nadie, pero que, a la hora de las jineteadas, se transformaban cual toro mecánico y ponía a cada jinete que osaba en montarlo, de bruces en cada lienzo que visitaba.

Dicho ejemplar era de los Ibarría y vaya que se causó furor en aquellos años.

Abriendo los 70´s, “El Satélite” cobró su primera víctima mortal y el entonces alcalde vallartense optó por “expulsar” al toro a otros lares, donde sin querer empezó la leyenda, porque lugar que lo presentaban, eran unos llenos impresionantes.

Con decirles a mis caros lectores, qué para los Nacionales de Tijuana, León y Mazatlán, con algunas presentaciones de “El Satélite” salió para costear los viajes de los Charros de Vallarta y es que, por aquellos días, había además muchas invitaciones. Años después ya estaba de regreso en suelo vallartense.

HISTORIA SIN FIN. Pero como el mismo “Prieto” Ibarría dijo, ni tanta tinta y papel nos ajustaría para seguir las hazañas de “El Satélite”, aunque, a decir verdad, por un error se fue al rastro y costó la vida de tan recordado toro.

Resulta que después de una de tantas presentaciones, desembarcaron el animal en un corral, pero eso no tiene nada de malo, lo peor fue que lo pusieron en unas  corraletas de las que al día siguiente muy temprano se llevaron el ganado al rastro y ahí terminó la vida del torazo.

Y aunque “El Satélite” ya era una leyenda, la misma creció al saberse de la funesta noticia.

Y como siempre termino a mi manera, recordando que “El tiempo es el jinete que cansa a la juventud”.

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