Hablemos de Mujeres Iconos de la Charrería: “Doña María Magdalena Pérez Palacios”
*Estatal Charro de Zacatecas 2025 será en su Honor
*Para Este Día 24 será el Momento Histórico
*Todo un Estuche de Monerías, la Gran Mujer
Por: Mayra Alejandra MEDINA GURROLA, Javier RODRÍGUEZ ACEVEDO y Carlos SÁNCHEZ MARISCAL / Exclusivo: www.expresocharro.com
PRIMERA PARTE DE 3
Hablar de tan insignes y destacados personajes en la Charrería, es un Honor y un Orgullo. Pero, si de mujeres hablamos, mencionar a Doña María Magdalena Pérez Palacios, es una Doble Satisfacción.
“Doña María”, como se le conoce, será homenajeada este año por la Unión de Asociaciones Charras del Estado de Zacatecas, dándole el Gran honor de que el Campeonato Selectivo, lleve su nombre.
Y, es un doble orgullo, ya que por primera vez en la historia, un campeonato oficial charro llevará el nombre de una Mujer y es por ello, que este homenaje es tan especial.
“Doña María”, está más feliz que de costumbre y no es para menos, ya que los mejores Homenajes: “En Vida, Hermano, En Vida”, tienen más Mérito.
María Magdalena vio la luz primera, un 29 de mayo de 1931. Siendo la quinta de diez hijos, producto del matrimonio de Pedro Pérez Muñoz y Tomasa Palacios Hernández, en las coloridas tierras del Salitrillo, en Pánuco, Zacatecas.
Desde ese momento comenzó su amor por el campo y es que como ella misma lo dice: “Al llegar a este mundo, su albergue fue el potrero, oía relinchar caballos y bramidos de becerros”,
CONTACTO CON EL CAMPO Y CHARRERÍA
El canto alegre de los pájaros, los deleitaba cada mañana. Los bellos paisajes zacatecanos, también dan cuenta de ello.
Desde pequeña dominó el arte de floreo de soga, de jinetear y lazar, practicando con los becerros del corral, casi de forma secreta, ya que su padre era serio con las labores del campo.
Pero, ella, incansable, se hacia el tiempo para perfeccionar su técnica. Su gusto por las armas, la llevó a desarrollar una gran habilidad en el tiro, con rifle o pistola, adquirida de forma autodidacta.
Y como una auténtica mexicana, siempre ha sido aficionada, al baile y a la música, en esta última sobre todo regional de banda y tambora.
Con placer recuerda, como, con apenas 7 años, arrimaba el ganado al corral a deseos de su padre, siempre montada a caballo, labor que se le daba por naturaleza y que disfrutaba plenamente, ya que el sentir la brisa del viento acariciando su rostro y el andar del caballo a sus pies, le proporcionaban una libertad, de aquellas que solo los hijos del campo pueden apreciar.
Cuando llegó el momento de adentrarse en el estudio, ella ya llevaba ventaja, su conocimiento en la escritura y la lectura, aprendidas desde casa, le hicieron avanzar con facilidad en el instituto.
¿SUEÑOS TRUNCOS? Y LAS GANAS DE TRASCENDER
Lamentablemente, cuando tenía 15 años, mientras estudiaba en la capital zacatecana, se desató una epidemia y sus sueños comenzaron a truncarse, pero no las ganas de trascender.
A su regreso, siguió aprendiendo del deporte y del campo, de su hermano el más grande, quien era charro, y a quien con ternura y nostalgia, recuerda cuando él solía llevarla de reina a los coleaderos y ella, siempre atenta, observaba las virtudes y destrezas de aquellos que considera como unos verdaderos hombres de honor.
Y, sería precisamente en un coleadero, el lugar donde Doña María, a la edad de 17 años, conocería al amor de su vida, la otra leyenda de la charrería, Don Benjamín Gurrola Galván (QEPD). Hombre de destacada trayectoria a quien le profesaría su devoción y amor, casándose tiempo más tarde.
Después de sus nupcias se traslada al municipio de Morelos por un tiempo, época que recuerda con especial desagrado, ya que siendo una mujer con el campo en el corazón que ha visto todos sus amaneceres entre los frescos horizontes verdes, le causó poca gracia, el tener que vivir en suelos más urbanos.
“Yo no estaba acostumbrada a vivir en comunidad, entre la gente, a mí me gustaba andar en el campo a caballo, eso era lo que a mí me encantaba… Cuando me muera, le voy a pedir a Dios que me regrese esos años que viví en Morelos para seguir viviendo en el campo”, afirma entre risas, una verdad que desde siempre pregonó en sus pensamientos. (CONTINUARÁ).








